guatacaaupa

Sunday, December 24, 2006

EL AÑO NUEVO.

No le pondré en el título “año nuevo en Cavancha”, por no ser reiterativo, pero es la experiencia personal de un iquiqueño oriundo de ese barrio.
Eran los tiempos en que se quemaban mucho cuetes y fuegos artificiales hecho en Chile, con posterioridad empezaron a llegar desde la vecina Tacna. En la península esto no era la excepción, incluso habían dos pescadores, Samuel Rosalindo Rojas Ruz, “samuelito” y Antonio Manzo Brantes, “El Guata”. Que a las 00 horas del nuevo año, reventaban un “potito” de dinamita. Lo que era bien estruendoso, pero bonito. Samuelito, lo tiraba en el pasaje ahora cerrado que sería la prolongación de Antonio Matta, que antes se llamaba Belisario del Canto, al igual que la plaza que había frente al muelle, hacia la Poza de los Caballos, antes no estaba cerrada, el que bajaba en vehículo por Filomena Valenzuela, podía doblar hacia el muelle o hacia “Chojota” o Poza de los Caballos. Allí Samuel detonaba el potito. El Guata en cambio lo hacía en la calle Juan Antonio Ríos donde ahora hay un edificio y está lo que sería el casco viejo de la península. Sólo allí quedan casas de madera.
En todo el borde costero, y en la intersección de Filomena Valenzuela con Alcalde Godoy, se prendía Salnatrón, “Salitrón” pal común de los mortales, que era una mezcla de salitre con carbón. Y la fogatas de esta mezcla circundaba la ciudad, a los pies de los cerros, cuando las calles y las casas no llegaban hasta sus faldeos. Era un luminosidad rojiza intensa como un gran incendio, solo faltaba Nerón tocando la Lira.
La gente esperaba el año con sus mejores ropas, la mujeres con los vestidos más bonitos y los hombres desde los adolescente hacia arriba con terno y corbata. A las 00 horas, los abrazos en familia, chocolate, después se instalaron las cenas de Año Nuevo, y salir a saludar a las familias del barrio, casa por casa, se terminaba al final del recorrido en 4 patas, porque en todas partes, en todas las casas servían Cola de Mono o alguna que otra Cuba Libre,
Si no había algún bailable en el Deportivo Cavancha, nos enfilábamos a pie por el Camino hasta el Norte América, donde siempre había un bailable con alguna orquesta o conjunto de renombre a Nivel Nacional. Recuerdo haber bailado con los Blue Splendors, Los tigres, La Cubanacán, etc.
Cuando el sol empezaba a aparecer, nos íbamos al Mercado Municipal a tomar desayuno con una paila de huevos en el Café Roma de Fascciani. Y de allí a pie de regreso a la Península o si quedaba dinero en taxi. Más de alguna vez, llegamos en una Victoria, de esas que se paraban en Barros Arana con Sargento Aldea.
Todo era sano, no había peleas ni lesionados. Había una sana convivencia y se manejaba en forma positiva, la resolución no violenta de conflictos. Nos levantábamos como a la hora de almuerzo y de allá a dormir al Balneario, así le llamaban los cavanchinos a la Playa que se conoce genéricamente como Cavancha, un bañito en el mar. Conversar en la esquina de la sede del Club. La recogida era temprano, porque el 2 había que salir a pelar el ajo.
Un saludo honesto y sincero para todos los iquiqueños del Iquique actual, que el 2007 les sea benigno y para los cavanchinos diseminados por el país y el mundo un caluroso saludo. A ellos se les dedica esta evocación.

Sunday, December 17, 2006

LA PASCUA EN EL CAVANCHA DE AYER

En el barrio Cavancha de los años 50 como hasta el 70 y tantos, la celebración de la llegada del niño Dios, era un acontecimiento social religioso, de alta convocatoria para los cavanchinos y cavanchinas de cualquier edad que habitaban el sector.
Desde que llegaron y como hasta el 6º, los Oblatos de María Inmaculada, traían juguetes desde su Canadá natal. Para los niños y niñas de la península. Estos se repartían en el Salón Parroquial y se servían algunas golosinas. Los peques eran invitados por un Viejo Pascuero que recorría las calles del barrio invitando para este acontecimiento. Además invitaba para la Misa del Gallo y el Chocolate Comunitario que se servía en el mismo salón, con “panetón” (ahora pan de pascua ), con “cavancheros” preparados por las damas y con el aporte de la materia prima por parte de la Industria Pesquera Cavancha.
Religioso, porque con la misa se celebraba la llegada del Hijo de Dios y los jóvenes cantaban "noche de Paz y Villancicos, en el Coro que tiene el Templo. Social, porque era un acontecimiento que toda la comunidad esperaba, era motivo de una esmerada preparación, que iba desde una impecable presentación personal. Las mujeres con sus mejores vestidos y los hombres con “tacucho” (terno). Había que entacucharse (ternearse) para la ocasión y ponerse corbata.
La modernidad fue llegando a los Oblatos ya no les mandaban regalos, si la Municipalidad le entregaba regalos para los nilos y niñas a la Junta de Vecinos. Los cavanchinos fueron erradicados, se perdió el Chocolate Comunitario. La modernidad y el Plano regulador hicieron mierda al barrio y sus tradiciones.